domingo, 31 de mayo de 2009

Primer día: 27 de mayo de 2009






Día 27 mayo 2009


Salida del aeropuerto a las 12.35. Compañero de viaje parecía ser un sacerdote o similar. Durante el viaje saco un a bolsa de no se qué y me invitó muy amablemente. Un tío majo se le veía al hombre. Yo decliné la invitación. Luego, durante el viaje, intercambiamos un par más de comentarios, relativos al libro que un servidor iba leyendo (comentario a la guerra de las galias) y al final me deseó feliz estancia en Polonia,


Aterrizaje en Wroclaw. Aeropuerto más pequeño de lo previsto por mí. Esperando la maleta me di cuenta que la mujer polaca prometía, no me equivocaría. En la salida de equipajes estaba el típico funcionario policial de mediana estatura, delgadito, con cara de husmearlo todo y de sospechar de cualquier movimiento, sacado de cualquier película sobre la guerra fría. Al otro lado, el típico bestia uniformado que seguramente a la mínima indicación del primero te da dos sopapos.


Salida del aeropuerto, tomo taxi a Wroclaw, mucho verde, amplios campos, amplios espacios. Llego a la ciudad. Ciudad amplia, espaciosa, algo abandonada en algunos edificios. Alterna el típico edificio enorme y descuidado estilo soviet, con otras edificaciones mucho más bonitas aunque mejorables en cuanto a su limpieza exterior.


Me dirijo al hotel Polonia. Hotel de no muy buenas recomendaciones por usuarios del mismo según comentarios leídos en Internet pero el único que pude conseguir el día anterior, relativamente cerca del lugar de trabajo. Se suponía que el hotel debería tener Internet pero la chica de recepción me indica que sería vía modem y blablabla. En definitiva, que no tendría Internet.


Subo a la 3 planta. Hotel viejo, descuidado, con las alfombras seguramente conservadas de cuando Lenin vino a inaugurar algo en la ciudad. Hacía tiempo que no veía unas alfombras de ese tipo, desgastadas a más no poder. Lo mejor estaba aún por llegar.


Llego a la 3 planta en ascensor y me dispongo a buscar mi habitación. Impresionante. Nunca habría pensado que en una planta pudieran caber tantos pasillos, cruzándose de todas las formas posibles. Empiezo a buscar y la sensación era la de estar vagando sin rumbo por una especie de laberinto de altísimo techo,. La alfombra me acompaña durante todo el camino. Quién sabe cuantos metros y metros de alfombra se hicieron para este hotel. Nunca había visto una maraña tal de pasillos en una planta, que parecía de un tamaño realmente impensable. Un pasillo salía hacia la derecha, luego de él salía otro hacia la izquierda y otro más en oblicuo, luego otro más y otro y aquel que se cruza: Impresionante. Al final encontré la habitación: espaciosa como todo aquí parece ser pero de bastante baja calidad.


Mención especial merece el señor-personaje-individuo-especimen que habita el hotel en su pasillo de entrada. Es personaje de la era soviética en toda su dimensión: cara de desconfiado, sentado normalmente en una esquina del pasillo observando quien entra y sale, camisa comprada el mismo día que la alfombra (seguramente venía de regalo con ella), andar renqueante como si arrastrara alguna vieja dolencia o herida (quién sabe si persiguiendo a algún cliente), hombre de pocas palabras (lift there, lift here, ). Es exactamente el típico esbirro que en toda película acompaña al malo inteligente pero que no dice una palabra salvo para preguntarle al jefe si le atiza al bueno. Es el que primero se enfrenta al cary crant de turno a base de fuerza bruta y una vez vencido por la maña del guapo (no, no es ninguna amiga de Zaragoza) deja el camino libre para el final de la película con pelea entra malo listo y bueno listo.


Por la tarde me toca esperar para comenzar a ver pisos como un loco. Portátil en mano me doy cuenta mientras espero a la chica que me acompañará que las polacas están en general muy muy buenas. Te miran y mantienen la mirada y al final uno ya no sabe qué pensar. Las primeras impresiones en este sentido son realmente muy positivas.


Llega la chica de la agencia: rubia total, bastante guapa y con apertura pectoral por la que mi vista se cuela de forma natural mientras comentamos ya no me acuerdo el qué. Alcanzo a ver lo que el sujetador me permite y todo tenía muy buen aspecto. Realmente Wroclaw tiene buenas vistas.

-Creo que me va a gustar esta ciudad.- pienso en ese momento


Comenzamos a ver apartamentos pero en general no me convence ninguno. Mientras estoy a solas con ella en algún piso pienso si no sería buena idea invitarla a tener sexo sin florituras, primitivo, tal como surja, sin intermediarios formales, rememorando las cópulas de nuestros primitivos ancestros.


Intento mantener fría la cabeza. La idea de comenzar detenido por la policía por haberme abalanzado rabiosamente sobre el primer escote polaco que me había encontrado no me seduce tanto como el escote mismo, y pienso que si los hoteles son como el que me ha tocado, un calabozo aquí ha de ser algo digno de ser sufrido.


El 2 piso que visito es digno de relato. Enorme edificio, absolutamente inconmensurable, seguramente diseñado por el mismo arquitecto que diseñó la ya famosa planta del hotel. Bloque extraño, entrada y salida al edificio extraña, enrevesada, no laberíntica como el hotel (habría sido ya demasiado) pero con vocación para ello. Veo que quieren en primer lugar intentarme colocarme los "bacalaos" así que yo estoicamente voy aguantando las embestidas y le hago entender a la amable señorita que mi idea es intentar encontrar algo un "pelín" más moderno.


Durante estas horas mi jefe, en Francia, y yo, intentamos ponernos en contacto uno con el otro sin ningún éxito. Al final quedamos para las 8, que a esa hora le llamaría.


Entre dejar de ver apartamentos y las 8 intento buscar habitación en otro hotel. Hay uno cercano de buena apariencia, la chica de recepción preciosa y disponible (a buscar habitación en otro hotel pues el suyo está lleno no a otra cosa). Se la veía encantadora. Me habría gustado haber pasado la noche en el mostrador viendo como me busca habitación. No hay suerte.

Resignado me voy al ya famoso hotel y llamo a mi jefe a Francia. Nada especialmente relevante que contar sobre este particular. Parece un buen tío, tranquilo, calmado.


Acabo de hablar con él y vuelvo a salir para dirigirme a la plaza principal de Wroclaw. Literalmente no he parado en todo el día prácticamente ni siquiera para comer. Incluso las maniobras en la Legión se las toman con algo más de calma.


Pido un Taxi y le pido que me deje en alguna zona apta para ver el partido final de la Copa de Europa. Me deja en la plaza principal de Wroclaw e intento buscar un bar-restaurante del que había tenido conocimiento en Internet llamado "taverna Espanola" . Sabía que estaba en una de las esquinas de la plaza así que no parecía difícil encontrarlo.


Pregunto a dos hombres apoyados en la columna de un soportal, uno con toda la pinta de ser un perfecto maníaco o asesino en serie. Yo, después del día que llevaba, sin parar de andar, tenía sobre todo ganas de sentarme un momento y, entre otras cosas, comer algo. Eran las 8,30 de la tarde. Ni los maníacos me daban ya miedo.


El maníaco confirma totalmente mis sospechas y en perfecto polaco y ademanes tipo "adivina quien es el psicópata del barrio", me indica la dirección. La verdad es que la diferencia entre que fuera perfecto su polaco o no, para mi comprensión era irrelevante, pero quiero otorgarle ese punto.

En realidad me indicó un mexicano, pero igualmente decidí entrar a reposar por primera vez algo durante el día y ver el comienzo del partido final de la Champions.


Camarera perfectamente rubia así que sospecho que no debe ser de tijuana, ni siquiera tendrá ninguna tía llamada Juana. Mesas llenas donde la gente come algo y en la barra un par de personas bebiendo y esperando algún sitio para comer también sobre la mesa. Por lo visto parece también una costumbre extendida la de comer sobre la mesa tras el telón de acero.

Yo pido algo de beber y me pido también algo para comer. En la misma barra empiezo a comer ante quizá una cierta extrañeza de la camarera.


El plato podría llamarse "collage" porque contenía pollo, habas, arroz, ensalada, pepino, una salsa roja (vestigios de la antigua urss seguramente) y algún ingrediente más al que preferí no prestar demasiada atención.


Yo vibraba con el partido y con el gol del barsa alegría total. Solo me faltó gritar visca barsa pero preferí contenerme por el qué dirán. Ya se sabe que en los mejicanos hay que ser serios y respetables, especialmente viendo fútbol.


Acaba la primera parte y continúo (andando claro) en búsqueda de la famosa taberna española: nada.

Vueltas y más vueltas intentando encontrarla, varias veces giré la plaza y alguna calle adyacente. Mientras, los bares en la terraza seguían ofreciendo la final. Tras algunos minutos viendo el partido continuaba la ronda cual sereno buscando la famosa taberna: Nada.


En un momento de lucidez pensé que si podía conectarme a Internet sabría la dirección de la famosa taberna y conociendo la dirección, siempre es más fácil encontrar el local, como ya todos sabemos.


Me senté un momento para ver si había alguna red wifi disponible y poder saber la dirección de la escondida taberna. Ni que decir tiene que en esos minutos mujeres polacas, siempre muy elegantes, pasaban ante mis ojos o se sentaban en bancos adyacentes. Quizá era algún tipo de señal hacia mí pero preferí ignorarlas y concentrarme en encontrar la red wifi. Logro al fin conectarme y en un momento averiguo la dirección de la taberna. Pienso "¿dónde estará esta calle?”.


Y entonces pasó algo realmente gracioso que en Italia calificarían como "fare la gran figura di merda": cierro el portátil y tal como me levanto, doy mi palabra de honor, tal como me levanto y alzo la vista ante mí se muestra en todo su esplendor un amplio toldo con la leyenda "taberna española". Grabado sobre el toldo y en los laterales además de en algunas mesas de la terraza. Me río bastante como hago en estos casos y viendo que no ofrecen el partido y que el ambiente es ese día bastante soso, decido acabar de ver el partido desde las terrazas.


¡Segundo gol del barsa! enorme felicidad y envio sms a un gran amigo, Albert, para felicitarlo a él también. Seguro que en ese momento él era un hombre feliz. Me daban ganas de gritar que yo venía de allí. Tengo la sensación que no habría mucho más español-catalán en aquel lugar. Fue una bonita sensación.


Con todo el bacalao partido y cansado aún más, cojo un taxi y me vuelvo al hotel.

Ni que decir tiene que durante mis rondas por la plaza principal veía mujeres estupendas.

Llego al hotel y en la recepción me encuentro dos fantásticas y altas chicas una morena y otra rubia (no sé si hijas del pueblo de Madrid) dignas de ponerles un piso en Alcobendas. La rubia alta, simpática y sonriente y además hablaba un poco español así que le hice una pregunta sobre la cama de mi habitación pues estaba "hecha" de una forma realmente extraña. ¡Ya solo me faltaba que no fuera costumbre en Polonia hacer la cama en los hoteles!


La alta y preciosa rubia subió conmigo y mi mente comenzaba a imaginar escenas lujuriosas y lascivas que por respeto a ustedes no voy a reproducir. Planes que me conducirían al calabozo sin lugar a dudas. Dentro de la habitación tengo que sujetar a mi otro yo para no hacerle una proposición deshonesta o simplemente copular como dos bestias salvajes. ¡qué difícil es estar a solas con una mujer en una habitación y mantenerse sereno!


Sonriendo, me comentó que era normal allí hacer las camas de esa manera, ¿y cómo es esa manera se preguntarán ustedes? buena pregunta.

Imagínense una crepe. Estaba hecha de la misma manera. Una sábana rodeando, como una crepe, un edredón que hacía las veces en este caso de chocolate, o cualquier otro relleno.

Al lado de la cama y con una mujer así al lado realmente se hacía difícil mantener la compostura. Estábamos solos, perdidos en medio de una planta en una habitación de difícil acceso. Mirando una cama, hablando de ella, tocándola, ¡y solos!... Pero uno sabe cuando debe comportarse como un perfecto caballero.


Esperé unos segundos por si quisiera ser ella la que quisiera abalanzarse sobre mí , me indicara sus intenciones, pero al ver que tras la lección de "cómo hacer una cama a la crepe de chocolate" no había nada, decidí saludarla muy amablemente y a mi pesar darle las buenas noches.

Pero no se vayan porque aún hay más…

Ahora viene el remate final a un apoteósico día de hotel.


Dos camas. Elijo la más cercana a la ventana. Increíblemente no hay ningún enchufe cerca de la cama para poder conectar el portátil ¡estaba en el otro extremo de la habitación!

Me meto en la cama y la noto blanda blanda, y más blanda, y al final la parte derecha se desfonda como si me hubiera tumbado sobre un flan. Mitad derecha de la cama hundida y mitad izquierda aguantando la posición. Pienso que esa posición no debería ser normal para dormir ni siquiera en este país.


Pruebo en la otra cama con el temor de que me vuelva a pasar lo mismo y entonces ya empiezo a pensar que realmente se trata de otro hábito curioso a la hora de dormir, similar al envoltorio tipo crepe. Quizá es que el Polaco cuando duerme ha de tener el hígado a un nivel más bajo que el corazón para poder conciliar el sueño ¡qué sé yo!


Por suerte la otra cama aguanta y duermo al mismo nivel tanto en el lado derecho como en el izquierdo.

En resumen: día intensísimo plagado de bellas mujeres y muy positivas sensaciones. Ahora tocaba dormir. Mañana sería otro día no menos intenso. Al día siguiente conocería a una Diosa del olimpo en persona.


4 comentarios:

Gonzalo dijo...

Tremendo y desternillante relato. Me están entrando ganas de irme hasta ahí (por las mujeres, claro)

JoseP dijo...

hahahahahaha
Jaime! cullons! Me he partido de risa leyendo tu relato! hahahahaha

Aiiiiiiiiii! Esas mujeres!

Saludos

Josep!

Jaime dijo...

Gracias josep por los comentarios. Esa intención es la mía: ir contando cosas y reirnos a la vez jeje.
Todo verídico.

Anónimo dijo...

He vivido cinco años en Polonia y nunca tuve la suerte de trabajar en Wroclaw. Ir soltero debe ser la repera.
Aparte del centro tienes parques muy bonitos donde pasear, sobre todo el que esta cerca de Hala Ludowa, con el jardin japonés.
Intenta hablar polaco un poco y diviértete con las polacas!
Mi mujer es de Wroclaw =:o)
Muy buenos los relatos!